Sunday, October 10, 2004

Cayeron algunas gotas

Anger, he smiles
Towering in shiny metallic purple armour
Queen Jealousy Envy waits behind him
Her fiery green gown sneers at the grassy ground

Blue are the life-giving waters taken for granted
They quietly understand
Once happy turquoise armies lay opposite ready
But wonder why the fight is on

[...]

My red is so confident that he flashes trophies of war
And ribbons of euphoria
Orange is young, full of daring
But very unsteady for the first go 'round

My yellow in this case is not so mellow
In fact I'm trying to say it's frigthened like me
And all these emotions of mine keep holding me from
Giving my life to a rainbow like you
Tantas cosas me pasaron por la cabeza ayer viernes a la noche...
El dolor físico de ese 26 de mayo y los días que siguieron...
El otro dolor, el del 10 de noviembre, más el de los días posteriores y el de todos los días que vendrán...
Acompañado por el dolor del 7 de abril que ahora tal vez se apacigüe, a pesar de que nunca del todo...
Además, el dolor de aquel lejano 5 de diciembre, para el cual no tengo palabras...
Y el dolor de ese otro 11 de mayo, que era inevitable, lo sé...
Por otro lado, el dolor de ser mi principal adversario...
Se agregaba el remolino mental de estos momentos de decisiones jodidas, en el que tengo que ver si priorizo mi seguridad (sobre todo la material) o mi por momentos dudosa vocación...
Pero es curioso, también el 6 de octubre, adornado con huevos y polenta y peladas y champagne...
Y otros momentos felices que, no entiendo por qué, trajeron melancolía y ayudaron a los anteriores a llover.
Así fue esa hora y media sentado en mi banco extra large del living, cabeza para atrás contra la pared, un vaso de agua en la mesa, alma escurriéndose.
Cosas. Las digo ahora, en el orden de arriba, y las digo rápido. Intentaré no borrar lo que sigue, pero lo veo muy difícil, casi inevitable. Y lo más probable es que no lo repita, nunca más. No me mencionen algo de esto como si nada, es un paso temerario para mí publicarlo así. Si estamos solos, únicamente, y en oportunidad, toquen los temas muy suavemente:
Mi columna y mi pierna, los cuatro médicos diferentes, el hospital público, los pronósticos sombríos, y mi sufrimiento en carne viva, sin flaquear, siempre apretando los dientes y dándole para adelante...
Mi abuelo pálido, frío, en su cama; sollozos sobre él, dolor en el aire y en el fuego, una pareja que duró décadas, ahora al 50%; una abuela sin consuelo (aún hoy), y yo sentado en su sillón de siempre sin entender nada de nada...
Mi gatita convalesciente, mi corazón astillado, su incapacidad para saltar, su malestar, y el veterinario con sus ecografías y su nefasto diagnóstico, y su lengüita afuera, y su llanto, y de repente su ausencia, y hoy su fantasma cada vez que salgo a ese balcón o miro hacia esa puerta...
Mi mejor amigo en el pavimento, su cara desfigurada, el colectivo yéndose en huída, el cementerio como tormento preponderante de mi vida durante los últimos años de primaria, mi infancia marcada, un vacío irremediable, el status no reservado sino retirado para siempre, y una adopción con homenaje que incluso en 2004 hace que me tiemble la voz...
Mi ruptura después de casi cuatro años, un adiós demasiado largo, una situación sin probabilidades de remiendos, mil momentos felices dejados atrás y la imposibilidad de repetirlos por mi desamor...
Una secretaria que supo moverme el piso y despertar en mí esa simpatía a lo Hernán, su sonrisa, su voz tan dulce, su pasión por el zodíaco, nuestras charlas de café sobre el destino, y mi estupidez o cobardía o timidez de no invitarla a salir cuando era el momento; una antigua compañera, sus tretas para hacerme acordar una noche, en casi dos horas de conversación, que me volvía loco, su simpatía desinteresada y despreocupada, su forma de molestarme diciéndome "bebé", y (claro) mi estupidez o cobardía o timidez de no levantar el tubo y ubicarla de esa forma que ella sabe que puedo; y alguna(s) otra(s) jovencita(s) y de nuevo, mi estupidez o cobardía o timidez de no tirar para lo que me hace bien...
Mi nueva chance de jugarme, de arriesgarme ahora que mi vida apenas comienza, a pesar de que no quiera asumirlo, de dejar todo y arrancar de cero para ir más lejos, mi estado de ánimo alteradísimo, el exceso de tensión por las mañanas, la opción de pisar cabezas que no tomé, mis valores por sobre los de quien quería imponerme los suyos, mi notoria superioridad e inferioridad a la vez, dependiendo de los ojos a través de los que se mire --hoy me decidí y sí, pero hoy ya sé que no, aunque hoy ya estoy seguro de que sí, sin embargo hoy llegué a la conclusión de que no...
Mi amigo cercano (que vino de lejos) dejando de ser estudiante, su familia emocionada, los abrazos que cortaban la respiración, el objetivo alcanzado, el título como realidad palpable, la sensación de final del camino, la nostalgia del tramo por venir, la mugre alimentaria del egreso, la agresión a su pelo desde el minuto cero, el brindis con palabras y reconocimientos inesperados, el cariño por quien se lo merece en el resultado final, mi vista empañada durante horas por tener presente ese comienzo de carrera y de amistad, y una caminata a casa bien reveladora...
Mi familia, mis salidas, mis borracheras, cariño incondicional y a tiempo, mi amiga alejada, mi amiga cerca y mi amiga virtual, nuevos integrantes del núcleo básico, la música, mi pasión por mi par sanguíneo adolescente, la independencia, la dependencia en voz baja, las reincidencias, nada que perder, aquello que es más que la suma de sus partes, reencuentros. Y lo que ya está en la puerta, 24 breves octubres.
Tengo fechas marcadas con fibra de tinta permanente, no me había percatado. Enfatizo: el calendario es una maldición sobre el ser humano.
H.

Friday, October 8, 2004

Bienestar se busca

I found an island in your arms
Country in your eyes
Arms that chain us
Eyes that lie
Break on through to the other side
Tuve una entrevista de trabajo después de un largo tiempo sin esos trotes. Gozar de la estabilidad laboral propia del empleado del estado tiende a hacerte olvidar de lo jodido que puede estar todo afuera. Claro que teniendo ese respaldo, no sentí ni un gramo de nervios (ajá, se mide en gramos --a ver si alguien se anima a contradecirme).
Los detalles son aburridos, lo que importa es que como sabía que si no me tomaban no me iba a morir porque tengo la suerte de estar trabajando ("no seré feliz, pero tengo sueldo"), me mostré más que sereno y de cualquier forma caí bien parado.
Cosas buenas: es un laburo en lo que me gusta; voy recomendado, por una amiga de mi madre; hay (al menos me lo vendieron así) una posibilidad tentadora de mejorar mi posición a futuro; es relativamente cerca de mi casa y el 110, que pasa por mi puerta, me deja a una cuadra; es a partir del mediodía (ODIO despertarme todos los días a las 6 am) y hasta las 6 de la tarde; y me serviría para aprender en cantidad.
Cosas malas: buscan a alguien con experiencia (yo, con suerte, tengo la teoría); al comienzo me ocuparía de tareas muy administrativas como atender teléfonos y al público, y llevar cosas pa' allá y pa' acá; perdería mi preciado mes y medio de vacaciones por año, y mi tremenda obra social; trabajaría con toda gente más grande, y por lo tanto menos jodona --chau chau amigotes laborales; y el sueldo sería más bajo.
Me voy a detener en esto último. Resulta que esta amiga de mi vieja me había anticipado que la chica que se fue, y por cuyo puesto están buscando alguien nuevo, cobraba 600 mangos por mes, y por eso esperaba que me ofrecieran algo por el estilo. Pero eso nunca pasó, sino que me hicieron la terrible pregunta: "¿cuál es tu pretensión salarial?". Ahijuna, me la hizo bien, el tipo me sorprendió.
Es una situación tensa por demás. Si pedís poco lo más probable es que tengas un sí fácil pero te vas a morir de hambre, y si pedís una suma elevada te salvás las finanzas pero capaz que viene otro y te caga el puesto por decir una suma menor. Pensé rápido, y como ya había decidido que 600 era aceptable (me acordé de que todos mis cálculos antes de mudarme los había hecho sobre la base de $600 mensuales y me había dado a mí mismo el OK), me largué con introducción y todo.
"En este momento estoy cobrando 900 pesos, blah blah blah, me interesa mucho esta actividad, blah blah blah, estoy dispuesto a sacrificar parte de esa suma, blah blah blah, 600 pesos por mes sería lo correcto". Reconozco que es más de lo que un flaco que entra a un estudio empieza a cobrar: 400 pesugas, y con suerte. Por otro lado le estoy diciendo que tengo tanta pasión que brindar que (le) ofrezco renunciar a un tercio de lo que recibo hoy en día sólo por trabajar con él. Por tener esto en mente es que me sorprendió tanto su inmediata cara de "zarpado lo que estás pidiendo, es una fortuna!". Andalavartelort, tacaño.
Me dijo al final que se iba a comunicar conmigo cuando se decidiera. "Vos también pensalo", agregó. Puede ser que me llame, porque tengo algo de banca ahí, o eso me hizo creer la mujer que trabaja con él. Pero también me pasó el dato de que ya hay una competidora que pide menos. Emmm... andalavartelort vos también, desleal.
-------------
Dos muy buenas:.
Hoy volví al deporte, con ánimos de regularidad. No voy a ser nunca un pro, pero me las rebusqué para después de tantos meses pelotear un poco. Estoy esperanzado, el tenis me ayudó siempre a desenchufarme...
Hace unos ratos conocí a Nikki. =D
Para más datos, chequear mi flog.
H.

Tuesday, October 5, 2004

- Anexo Ferrero - Días 1, 2 y 3

Ya que estoy me explayo sobre mi finde festivalero.
El viernes, de vago y lenteja nomás, llegué a Ferro para ver sólo a Fito Páez (pf, me perdí al Flaco Spinetta, todo mal). En un momento se calentó porque el sonido era una porquería, tanto que tiró unos teclados al piso. Y reapareció de entre los muertos la Puyó (está demacrada y vieja, pobre) y cantó Fabi Cantilo, todo lindo lindo.
El sábado otra vez llegué tarde, pero por saludar a una amiga que cumplía años. Mi bronca al entrar y ver que Dancing Mood (una de mis bandas preferidas) estaba tocando al mismo tiempo que Los Cafres, en otro escenario, no se puede explicar con palabras. Me estafaron, es lo mínimo que pensé... chorros! Me hicieron creer que iba a ver a varias bandas que me gustaban pero resulta que es físicamente imposible!!!
Un detalle que no quiero dejar de mencionar sobre esa noche es la mala onda de los espectadores. No podía explicarme, ahí parado entre el público, cómo es posible que una banda como Mimi Maura (boleros, ritmos centroamericanos, dub) mueva más a la gente del rock (recordando el festival del año pasado, que tocaron el mismo día que Spinetta y Divididos, cuando todos con su música bailaban, y se había hecho literalmente una fiesta con banda en vivo) que a la del reggae. OK, a mí me gusta mucho (sip, ella también) y me sé las letras, cosa que no es necesario en los demás, pero... ¿ni un pequeño movimiento con el ritmo? ¿y encima silbarlos? Me pareció muy de más. Que se vayan a cagar, pardon my french. Todos estatuas, amargos... buuuuh buuuuh.
Otra cosita: la policía muy tranquila, no hubo bardos, no sacaron a los caballitos de la montada de sus establos sobre ruedas, todo bien. Ni siquiera te revisaban a la entrada... podías meterte con una caja de herramientas que nadie se iba a enterar.
Lo último, The Wailers, con mucha calidad. Pero con gusto a poco. Fue la muestra gratis para que gastemos 80 mangos en la entrada para la Trastienda :S
El domingo, ¿a que no saben qué? Sí, llegué tarde, claro. Mi excusa es que vino a casa Sam a tomar unos mates y nos quedamos charlando un rato hasta que llegó Sergio, recuperándose de sus malestares dominicales.
Me confieso: bueno, me animé y al son de Molotov, gran banda gran, me pegué unos saltos con la multitud. Era inevitable; fue una remembranza del agite en Obras de principio de año. Creo que no hay secuelas en mi columna ni en mi pierna, que está un poco acalambrada y nada más. No me parece que mi enfermedad me haya jorobado esta vez.
Al rato, otra vez lo mismo: cuando empezó León Gieco, fuimos a por unas hamburguesas y con sorpresa descubrimos que estaba tocando Cabezones, y vuelta a putear.
Cerraron Las Pelotas, con el show más pulenta y más largo hasta el momento. Ahí sí que ya no me importó nada mi salud y volví al pogo simple y llano (igual estoy bárbaro). Como siempre, sonaron más que bien y el público fue de lo más copado, todos cantando y con la mejor onda. Buuuh buuuh para los del sábado otra vez.
Terminé en casa a las tres de la matina horneando unas milanesas (!!!), tratando de calmar a mi pobre estómago que ya hablaba. Mis vecinos deben estar contentísimos con el ruido y los olores que venían de mi cocina. Era muy tarde, pero ya lo dice la canción de Tango Feroz: "Pero la lija es más fuerte..."
H.

Dorado de los dos lados

It used to be so easy
I never even tried
Yeah, it used to be so easy
But the last day of summer
Never felt so cold
The last day of summer
Never felt so old
Pasó mucho tiempo, pasaron y me pasaron cosas. Dejé de postear porque ni quería saber qué estaba pensando, esa es la verdad.
Ahora intento poner esta vida en orden. Logré después de varias charlas --en realidad después de tres en especial-- mirar a lo lejos y mirarme desde cerca, y ya tengo algunas conclusiones. Agradezco enormemente el oído, las caras y las palabras de mi hermana de sangre y mis dos 'hermanas' por opción. Y muchoooos otros amigos máaaaaasss...
Antes que nada, lo que hice lo hice por algo. La ayuda del alcohol en cantidad no puede confundirse con una razón por sí sola, no hizo más que permitir la salida de algo que ya estaba. Lo bueno es que no me arrepiento de aquella noche, que tuvo sus espirales, porque contrariamente a lo que podría suponerse me sirvió muchísimo para (después de más de dos años!) dar por cerrado un capítulo que no se había terminado sino que estaba en suspenso. Tan así, contrariamente a lo que se podría suponer, no siento nada por mi ex y no volvería a estar con ella. 99,99% seguro. El decimal que falta lo completaré la próxima vez que nos encontremos cara a cara. Punto y aparte.
Mi situación laboral está carcomiéndome las neuronas. Es todo lo que sé con seguridad por ahora; cuando pueda tomar las decisiones para las que parece que no tengo las agallas suficientes, volveré sobre el tema.
He llegado a la conclusión de que la vida se empeña en sonreirme, en colocarme en situaciones con mucho por ganar y poco por perder, mientras que yo desarrollé la habilidad sobrenatural de encontrar la forma de arruinar esa posibilidad, dejar pasar el tren y encima después quejarme como si fuera la pobre víctima. Por primera vez en mucho tiempo, y, tal vez por coincidencia, después del episodio de aquel sábado, tengo un abanico de opciones delante mío. Lo único que se me requiere es que haga algo, que me mueva por lo que quiero y lo que sé que me va a hacer bien. Y sí, quiero arrancar, pero por alguna extraña razón sigo poniéndome trabas, entorpeciendo mi camino. Si diera detalles, más de uno diría que soy el más idiota del planeta... Sólo hace falta una mísera llamada (con respecto a la una), o una simple invitación: "vamos a tomar algo" (con respecto a la otra). Lo peor es que sé que la respuesta va a ser 'sí', y entonces tengo que aceptar que no es miedo al fracaso, es algo más, ¿es el miedo a que me vaya bien? ¿Soy en serio mi peor enemigo?
Gracias al o a la anónimo/a que comentó sobre mi 'reincidencia', en sintonía con lo que yo ya estaba pensando. Un detalle raro sobre eso: terminó sus palabras con un punto y un guión (".-"), como mucha gente de mi futura profesión... mmm...
H.

Monday, September 20, 2004

La boca del pez

Arrojando basura
Se me cayó el cartel
Yendo a contramano
Me choco una pared
Me cansé de hacer cola para nacer
Me cansé de hacer cola para morir
Todo eso que dije acá... en serio lo creía. Ahora son palabras vacías de contenido.
Reincidí.
H.

Sunday, September 12, 2004

Lleno uno o dos claros

Si del principio hubiera aprendido a ser un animal
Hoy tendría un instinto noble a cambio de esta pena
Y si la ruta me va dejando sin aliento
Será que un buscador nunca llegará a destino

Cuando el mundo no tiene respuesta
O se vuelve incomprensible
Recuerda que un guerrero
Toma todo como un desafío
En este momento tengo demasiado sueño como para escribir algo coherente. Bastará para llenar esta mañana de domingo con decir que pasé por El Teatro, para ver a una banda llamada Divididos que, a lo Gardel, cada día toca mejor. O que comimos unas pizzas y empanadas antes de salir, como de costumbre, sólo que esta vez tuvimos una invitada femenina a la mesa: Maca, hermana de Mauro, quien además festejó su cumpleaños número 20 en la mitad del recital. O que el viernes a la noche nos quedamos con Ro y Ana jugando a la canasta (!!!) hasta las 3 am, cerrando una noche linda en la que tuve el placer de ir al cine con mi hermana, su amiga Maru (no confundir con MI amiga Marü) y mi cuñadito, con quienes después comimos... ¡pizza! Pero con cuchillo y tenedor, que es otra cosa. O que ese viernes no fui a laburar porque me levanté con dolor en la cintura otra vez, me cagué todo y preferí quedarme en casa, y a la tarde fui a la primer sesión con mi nuevo psicoloco (que me dijo que para medicarme hay que estar muy seguro, cosa que se logra con varias sesiones y no con quince minutos de entrevista de admisión, y que además se necesita mi aprobación) y después a mi rehabilitación semanal en manos (mágicas manos) de mi fisiatra Lidia, donde tuve unos minutitos para charlar de gansadas con Lau, su secretaria. O que el jueves a la noche le maté la cabeza a mi amiga Samanta en la cena, en una parrilla a donde la invité para vernos un rato, hablando sin parar como si hubiéramos estado meses sin contacto. Si estás leyendo, ¡gracias Sam por tus consejos y tu paciencia!, pero... no la llamé. Perdón, falté a mi palabra, sigo siendo el mismo cobarde de siempre.
Había decidido no escribir para acostarme rápido, y terminé haciendo una -desordenada- crónica de mis últimos días. Je, lo lamento si leyeron hasta acá, ya se deben haber aburrido lo suficiente. A la cama, pato --Magoya se va a bañar a esta hora!
-------------
Modifiqué posts anteriores, volviendo las citas a su idioma original. Por traducirlas al castellano, dejaron mucho que desear y perdieron lo que hacía que me gustaran.
Ah, y estuve pensando en hacer un petit concurso una vez que llegue a los 20 o 30 posts: a ver quién puede adivinar exactamente el nombre del tema / obra de donde las extraje. ¿El premio? Ya veremos.
H.

Thursday, September 9, 2004

Un montón de esto

Quiero ser prófuga de mi silencio,
Cruel intermediario que no te deja saber
Que muero por abrazarte,
Que te necesito.
Cada palabra mía que no te alcanza
Se multiplica en miles de lágrimas
Que sufren estar sin tí.
Maldita es la causa responsable de que
Esté prisionera en esta burbuja de nada...
Al voltear hacia donde reposaba se escabulle, me da la espalda y en un abrir y cerrar de ojos desaparece. La busco por los cuatro puntos cardinales, en la altura y en la profundidad, y tengo la seguridad de que está; sin embargo no puedo verla.
Como si disfrutara con mi desconcierto, no me da tregua, se imagina entre la neblina de la madrugada, se ríe del paraíso en que la soñé, sabiendo que me ahogo en mis gritos desesperados que suenan como ecos sordos.
Mi vida me evita, esquiva mis intentos de ubicarla, tal vez por miedo a que la encasille o la rotule. Nunca entendió que sólo anhelo tenerla cerca para apretarla contra mi pecho, saborearla desde su introducción hasta su nudo, y conseguir que sea una sola, feliz y en paz.
-------------
Gracias Ani por permitirme usurpar las palabras que tu corazón usó para mostrarse a los demás. Ellas me mueven también a mí y merecen ser reconocidas como lo que son: sentimientos.
H.

Wednesday, September 8, 2004

Difusa y dibujada a crayón

In my place, in my place
Were lines that I couldn't change
I was lost, oh yeah

I was lost, I was lost
Crossed lines I shouldn't have crossed
I was lost, oh yeah
Tiempos de cambio y cambios, de duda, de replanteos y sobre todo, de errores. No en cuanto a las cosas que hice, sino a la forma en que las hice. Y me pregunto si es humanamente posible equivocarse tanto.
Termina un 'episodio' y me digo a mí mismo: "Esto me demuestra que siempre que se cierra una puerta, se abre otra, o aunque sea una ventana. Nunca es el final del camino, siempre hay un desvío que sirve para seguir en ruta". Pero no es suficiente, tengo que ser yo mismo el que se esmera en tapiar con maderas esas puertas y ventanas recién abiertas (o descubiertas). Lo digo todo el tiempo, soy mi peor enemigo.
Para no aburrir ni aburrime, resumo. Escribí una lista que terminó conteniendo catorce cosas muy variadas que quería y me había propuesto hacer, desde personales -hablo de cafés pendientes- hasta triviales -como la tintorería semanal-, y fijé como objetivo tachar de ella al menos dos por día, a partir de hoy. Con esto espero a trazar una línea más o menos recta que me lleve a algún lugar agradable, un lugar adentro mío en el que me sienta cómodo. Será que me conoceré; lo cierto es que no me tengo ni un poquito de confianza.
Aprovecho el último párrafo para llenar el ricón positivo del día. Si todo sale como debe, hay alta probabilidad de que llegue la banda ancha a mi casita. Entonces sí, no voy a tener excusas para no escribir ni para no visitar mis páginas preferidas y dejar mis comentarios en ellas.
H.

Thursday, September 2, 2004

Y tú heredaste la marea

Que si te aguanto te odio tanto
Que si te quiero te espanto
Que me río y te hace mal
No hay fracaso más rotundo
Que haberse venido al mundo
Pa' morirse y nada más
Mi último descubrimiento es que los funerales pueden ser un espacio de meditación. Esto no me favorece en lo más mínimo, porque últimamente cada vez que me dedico a pensar termino reprochándome mis fallas (miles de ellas) y castigándome en consecuencia.
Aprendí, pues, que cuando te morís, después de ese momento en el que el bobo no arranca más, tu gente se pone a hacer un balance de tu vida, y entonces decide si está bien que te hayas muerto o es una pena, o si te moriste a tiempo o demasiado pronto, o si te moriste bien o mal.
¿Y si me muriera ahora? ¿Qué balance harían? No he hecho ni la mitad de lo que logró mi padre, no he conseguido ser ni una cuarta parte de lo que llegó a representar para tres generaciones mi abuelo. El último eslabón de la cadena, ¿el más débil? No tengo idea de cómo siquiera acercarme a ese éxito --no estoy hablando del económico, sino del otro, del personal. Espero ser claro en este punto.
De mi abuelo, probablemente la persona más buena del mundo (cabeza a cabeza con la Madre Teresa, que se murió antes que él, y con mi padre) no voy a escribir nada. En realidad escribí mucho pero no me parece bien publicarlo, porque todavía tengo detalles que resolver en cuanto a ese asunto. Y de mi viejo, basta decir que a pesar de que mi abuelo no está más, el alumno ha logrado superar al maestro en cuanto a bondad.
Pensar que yo siempre dije "me conformo con llegar a los 27". Se veían tan lejanos... No estoy convencido de que me alcancen los escasos tres años que vienen para dejar mi huella en este plano de existencia. Eso que tres años es mucho tiempo, tendría que sobrarme.
Si me muriera ahora, quizás dirían: "Qué pena, fue demasiado pronto, falleció muy mal". El reloj no para nunca, sigue para atrás y nadie sabe a qué distancia está del cero. OK, estoy muerto, no tengo sentimientos. Y sin embargo, así muerto como me imagino, me arrepiento. Sí, yo, el que nunca se arrepiente de nada porque todo, salga bien o mal, sirve de experiencia y para aprender. Me arrepiento de lo que no hice, porque no me olvido del paso que no dí, del poema que no recité, del gusto de helado que no pedí, del sentimiento que me guardé tan adentro que ya ni parecía mío. Lamento el haber dejado pasar ese tren por no querer correr, haber bajado la mirada cuando ella me clavaba la suya tan insistentemente, haber escondido tras una sonrisa la frase "ojalá te dé una aneurisma, hijo de re mil puta" que sonaba en mi cabeza. Yo enseño con el ejemplo negativo, no me imiten y les va a ir bien.
Crémenme, tiren la mitad de mis cenizas al Río de la Plata y la otra en el campo del Estadio Obras. No me lloren, que me van a extrañar sólo un par de días: después la brisa del tiempo borra esa huella, o al menos la cubre de polvo. Y sigan, que falta poco para que se les acabe el changüí que están disfrutando. Tarde o temprano van a conocerle la cara, y asusta.
H.