Saturday, November 26, 2005

Probame

I'm in the race but I've already won
And getting there can't be half the fun
So don't so stop me 'till I'm good and done
Don't you try to rain on my
Perfect day
Al jueves 24 de noviembre de 2005 lo recordaré de aquí en más como aquel día en el que se cerró cierta etapa de mi vida, la de los años más felices que pasé hasta el momento. Una de esas ocasiones que tientan a hacer balances, como hace la gente a fin de año... o cuando termina lo que muchísimo tiempo atrás se propuso lograr. Nada de eso; simplemente me dedico a disfrutarlo.
Muy pronto, en unos días, lo explicaré mejor. Mientras tanto, camino muy pancho asegurándome: no voy a permitir que nada ni nadie opaque este momento. Al fin. =D
H.

Thursday, November 17, 2005

Mágico Calamar

It's down to me
The way she talks when she's spoken to
Down to me, the change has come
She's under my thumb
Desde hace algunos años ya que hago esto, por influencia -¿o el término correcto será legado?- de mi gran amigo Lucas.
Momentos antes de partir con rumbo a la Facultad de Derecho de la UBA, el día de cada parcial, no dejo de poner -en el equipo que tenga a mano- cierto tema del disco Honestidad Brutal, de Calamaro. Sin quererlo se convirtió en cábala, y debo decir, siempre efectiva.
Con el tiempo empecé a acompañarlo con mi armónica, durante los ± diez segundos en los que se oye ese instrumento, y hasta acostumbré tararearlo o silvarlo durante los viajes en el 110 que me llevaran a aquellos martirios conocidos como exámenes.
Hoy, 17 de noviembre de 2005, a las 17:00 horas, se acercaba el final de una larga carrera (que más que correr, caminé), y sonó con ese motivo Paloma por última vez.
Gracias Andrés por tanta magia. Ha sido un placer.
H.

Saturday, November 12, 2005

Ma' qué Donald

Vos serás
Lo que quieras ser
Una ola de mar salvaje
Con su tempestad

Yo me agarro muy fuerte de vos
Y me dejo llevar
Hacia otro lugar
Más lejos, lejos de acá
Para quienes creen que la vida les pasa de costado, pero no se animan a agarrar viaje y seguirle el rastro, hasta pasarla y mirarla de reojo con desdén.
Para quienes están seguros de que sus días son una sucesión de eventos rutinarios y se pierden del detalle fundamental: la rutina sobrevive sólo mientras nosotros mismos la alimentemos.
Para quienes, a pesar de darse cuenta de que el tiempo es poco, no dan vuelta el reloj de arena, dejando que caiga el último grano. O aquellos que habitan en el pasado, o se desviven por el futuro, y desperdician el aquí y ahora, que es lo que verdaderamente merece toda su atención.
Para quienes temen a la muerte, y no ven que mucho, pero mucho peor, es la soledad.
Para quienes tienen tanto para dar que casi que les explota el pecho, y sin embargo no eligieron hacia dónde dirigir sus mejores sentimientos.
Para todos ellos y ellas, va esta humilde solicitud:
NOMEJODAN.
Ya saben todo eso. A mí no me pueden mentir, porque yo mismo camino por esas rutas, y seguido. Es hora de dejar de quejarse sentados en el lugar, hora de levantarse y, al menos, intentar estar mejor. Ese sólo hecho significa de por sí progresar.
¿Suena muy dogmático? Pues bien, si es así, te regalo una frase que una seria señorita pronunció el jueves a la tarde, ante un Peláu tentadísimo que pedía un cono de vainilla y se reía de la ironía de lo que parece una burla de ellos mismos:


¿Lo querés agrandar por cincuenta centavos?


[Preferí la filosofía popular de la comida rápida a decir "agarrámela", que suena descortés.]
H.


Anexo
Luchy: pero si hay algo q no te deja?
Her: no digo que sea fácil
Her: digo que si no tratás, no sabés
Luchy: sho trato pero siempre termino buuu asi q sha como q tengo la depresion cronica
Her: "no confundir depresión con tristeza", es lo primero que dicen los que saben... todos estamos tristes alguna vez

Friday, July 29, 2005

El último asiento

Don't turn away, what are you looking at?
He was so happy on the day that he met her
Say, what are you looking at?
I was a superman, the looks are deceiving
El dolor en el pecho no para y yo me empiezo a desesperar. Para colmo, cuanto más me preocupo, más intenso se hace.
Pensé en dos soluciones: la más inmediata, aunque muy ineficaz, es bajarme acá nomás, para ver si el aire fresco me alivia. La otra, la que requiere dedicación, es… concentrarme.
¿Una playa? Nah, eso funcionará para la mayoría de las personas pero no para mí. Entonces me imagino parado en la sierra, con un arroyo o río cerca –ese sí es mi lugar de escape, de sosiego.
Mmm… subiendo la sierra… árboles, vegetación bajo mis suelas, aroma a madera, leve ambientación de sonidos de aves, rayos del sol que se cruzan entre los huecos de sombra, y yo avanzando. Quién se habrá ido a meter en mi fantasía relajante, no sé, pero de repente miro hacia atrás y algo me está siguiendo. Pánico, y a correr.
Disparo entre la fronda, esquivando troncos caídos por doquier, y sin querer me voy de cara al suelo. Con la mejilla contra las hojas bañadas en rocío, me acuerdo de mi objetivo: serenarme para no morir de una insuficiencia cardíaca por stress a los 24 años, sentado en el 110.
Con eso en mente aprieto entre mis manos las crujientes hojas, y logro disfrutar de la tierra y el césped. Pero con rapidez me paro y vuelvo a huir, a toda velocidad, de lo desconocido (o, al menos, no reconocido). Reminiscencia de The Blair Witch Project, adivino que no se puede escapar, que no hay salida ni escondite. “El arroyo”, me doy cuenta, como iluminado, “tengo que ir hasta el arroyo”.
El bosque comienza a despejarse y llego a un claro, siempre en subida, con rocas a modo de escalones que me sirven de impulso para saltar, guiado por el sonido del agua corriendo. En el mismo instante en que me doy cuenta de que el arroyo es en realidad un río formado por rápidos, también descubro que me acabo de arrojar desde un acantilado, directo a un vacío de más de 500 metros hasta el agua. Por supuesto, si hasta recién venía ascendiendo, ahora debía bajar.
En la cúspide de mi salto el dolor cerca del corazón aumenta y me refriego los ojos, para proponerme “juicio… tengo que encontrar un lugar en mi cabeza en el que me sienta cabal, completo”.
Bajo la vista y me encuentro todavía en el aire. Sin embargo, esta vez lo estoy disfrutando: el viento serrano en la cara, la sensación de levedad, la oportunidad de volar, la falta de gravedad… podría hasta relajarme.
Pues no: inevitablemente me cubro el rostro y revivo mi primer impulso antes de arrojarme, en la cumbre. En esta oportunidad, lo vivo en tercera persona, como habiendo cambiado de cámara –parecería una película, o un juego de video.
Levanto la mirada de vuelta y estoy pasando la puerta de mi casa. La parada siguiente está a media cuadra del súper Norte, que es mi destino desde que subí al colectivo. Deduzco que será algo de suerte, haber tenido la mochila encima con un cuaderno y una birome, para desahogar esta opresión. Triste.
H.

Tuesday, July 26, 2005

Ruta

Peel me off this velcro seat and get me moving
I sure as hell can't do it by myself
I'm feeling like a dog in heat
Barred indoors from the summer street
I locked the door to my own cell
And I lost the key

[...]

I got no motivation
Where is my motivation?
No time for the motivation
Smoking my inspiration
Había pensado empezar así: Mi nombre es Hernán, y soy alcohólico.
Pero después me pareció muy fuerte, y hasta ofensivo para quien ese tema le toque de cerca. Entonces decidí empezar de esta forma: Dos días en Tandilia nunca vienen nada mal. Lo cual es verdad.
Para ser conciso, traje algunas cosas en claro. Por ejemplo, que sería una buena idea reducir mi consumo etílico, para salvar tanto mi hígado como mi bolsillo. Pregúntenle a Pacho, sino, que me vio enviajado en un boliche allá, a tal punto de que no recordé que tenía la cámara en el bolsillo como para registrar digitalmente tan bizarro encuentro… en el baño.
También que siguen habiendo temas que quiero resolver con la ayuda -profesional- del psicólogo que a partir de hoy estaré seleccionando.
O que mi estado físico se está degradando constantemente, y que el no mirarme al espejo (es verdad, es muy raro que lo haga) no alcanza para que mi buzarda no me parezca... de más.
Por último, y lo más importante, parece que estoy convencido de que esta vez estoy haciendo las cosas bien. Creo que nunca en mi vida me sentí tan en contacto con mis afectos, en todo sentido –familia, amigos y pareja. =)
H.

Saturday, May 28, 2005

Volando alto

Le dije a mi corazón
Sin gloria pero sin pena
No cometas el crimen, varón
Si no vas a cumplir la condena
Ella está entrando en mi mundo, ese tan apartado, cerrado y autosuficiente.

Ella no dice malas palabras. Nunca. Tampoco insulta.
Ella habla con tonada centroamericana, pero su origen está un poco más al sur: Valentín Alsina.
Ella me abraza y el mundo a nuestro alrededor se transforma en un vacío, sin color y sin sonido, dónde sólo nuestra luz se propaga y lo único que se oye es el latir de nuestros corazones.
Ella deja fluir palabras en mi oído para que me derrita en un torrente de almíbar, derrotado por la gravedad.
Ella recorre con sus manos todo mi torso cuando la tomo de la cintura, volviéndose el universo entero que me rodea, y que llena mi interior.
Ella elude mis estructuras, tal como canta Herbert en Siempre Te Quise, de Paralamas, andando recto entre todo lo que hay de incierto en mí.
Ella deja una estela inconfundible: su hipnótico perfume.
Ella, cuando me mira a los ojos, consigue que la distancia entre nuestros cuerpos sea nula, como la que existe entre la espuma y la ola, para romper luego en un simpático rubor [cuando al fin me doy cuenta de mi cara de embobado].
Ella no toma alcohol. Ella no come dulces. Es que no necesita ayuda externa; por naturaleza derrocha simpatía y dulzura.
Ella me sonríe y todo dolor se convierte en un lejano recuerdo.
Ella deja mensajes adorables en mi contestador. Yo los guardo y los escucho desde donde sea, en cualquier momento del día. [A uno de ellos, el primero, le quedan sólo once días de vida.]
Ella se muere por sus pequeños, tomando de ellos a cambio su frescura, frontalidad e inocencia.
Ella muerde mi labio inferior en la mitad de nuestro beso, desnudando uno de mis puntos débiles cuando menos lo espero. Me vuelve loco.
Ella es espontánea. Hace y dice lo que siente, sin censura --agradezco al cielo por ello.
Ella me tiene en la palma de su mano. No tiene intenciones de cerrarla, y por eso se gana mi admiración.
Ella se sube al 160 llevándose consigo un poquito de ese músculo tan bobo, que sabe de a ratos escaparse de la racionalidad que intento imponerle a diario.
Ella apoya su cabeza y su mano en mi pecho, y yo siento que mi tórax es inmenso, que tiene la extensión de la Patagonia, que es un territorio vastísimo listo para ser colonizado.

Ella está entrando en mi mundo. Sin hesitación, sin trastabillar... y sin pedir permiso.
H.

Sunday, May 22, 2005

Tal vez, de nuevo

Y al final sale un sol
Incapaz de curar las heridas de la ciudad
Y se acostumbra el corazón a olvidar
Una sonrisa vuelve a dibujarse en mi cara. Sobra miedo, pero la esperanza es suficiente.
H.

Friday, April 22, 2005

Un (1) emilio

I don't care if it hurts, I wanna have control
I want a perfect body, I want a perfect soul
I want you to notice, when I'm not around
You're so fucking special
I wish I was special

But I'm a creep, I'm a weirdo
What the hell am I doing here?
I don't belong here
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From: Hernán
To: Rof
Sent: Thursday, April 21, 2005 3:01 PM
Subject: Pasó hace 15 minutos...


... que venía caminando por Santa Fe, casi llegando a la esquina de Scalabrini Ortiz. Mi mente estaba ocupada en asuntos varios, como los desacuerdos con mi jefe, mis fallas de carácter, cómo solucionar problemas sin escapar, unir nueve puntos con cuatro líneas (abridor de cabezas), formas de manejar la presión, embrollo de prioridades, la cara del azar y en especial la mala suerte.
Pasó además que mientras me acercaba a donde doblaría a la derecha, una promotora, con gorrito y todo, estaba parada en el lugar. Morocha, ojos grandes, y muy bonita de cara (fijate que no digo "partible" sino "bonita", interpretalo bien); me colgué mirándola, como quien pasa por la puerta de una galería de arte y sin pensar en nada contempla alguna obra maestra de buen gusto. Salvo que las pinturas no te regresan la mirada.
Gente cruzando y embotellándose en el quiosco de revistas de por medio, me alejé involuntariamente del curso que me llevaba a interceptarla, sin nunca despegar nuestros ojos. Así y todo se las arregló, ignorando a todos los demás peatones, que supongo también eran potenciales receptores de sus folletos, para alcanzarme antes de la esquina.
Siempre con las miradas firmes, le extendí mi mano y ella hizo lo mismo con la suya, casi como si se fueran a encontrar para un apretón. En ese momento dejé de mirarla, para chequear el folleto, mientras ella me invitó para el día x en la calle y a probar el manejo del auto z, con voz empalagosa y sonrisa inmutable.
Mientras quise decir "¿pero vos vas a estar?", mis labios pronunciaron "gracias", y a la vez que quería idear la manera de saber su nombre, de los ecos de mi inconsciencia se escuchó, desde lejos: "promotora... Rodrigo y Ana".
Entonces quise darme cuenta de dónde estaba, y viendo que había recorrido unos veinte metros de Scalabrini Ortiz, doblé el folleto cuatro veces, ni más ni menos, y lo dejé en el tacho de basura -uno de esos nuevitos. Reconociendo al mismo Hernán de siempre en toda la secuencia, y por lo tanto haciéndome a un lado para que la vida la vivan los que tienen medio frasco de agallas.

Eso quería contarte Rof, que ahora también te uso de excusa para justificar mis debilidades. Hasta capaz lo postee en mi blog.
Un abrazo.
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H.

Monday, April 11, 2005

Rumba... ¡mambo!

Una oportunidad encontraré algún día
Entre las calles voy buscando un haz de luz
Detrás de un nuevo amor va la gente perdida
Salen a caminar su diario deja vú
Abuela: -... ¿Y siempre tenés todo ordenadito en tu casa, Hernán?
Yo: -Sí abue, todo ordenado, limpio y en su lugar, así como a mí me gusta. Y ahora que estoy solo solo, más todavía.
Abuela (torciendo la boca): -A este no lo casamos más...
Yo: o.O
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Me están volviendo esas cosas a la cabeza, esos mambos que pensé que ya no tenía más, que una vez me motivaron a volver. Y volví. Y la pegué, porque el tipo era una masa.
A pesar de que nunca confié en la psicología completamente, siempre dije que quien quiere estar mejor, a la larga o a la corta, lo consigue.
Entre las conclusiones a las que llegamos a lo largo de las sesiones, estaban:
. Que debería encontrar una forma artística de sacar afuera todo lo que no puedo decir (contenido y forma), porque con un blog no alcanza, y tampoco con boludear con la guitarra o con la armónica. Las sugerencias fueron un taller de literatura, o clases de música en serio, o algo de teatro. Actualmente: en veremos.
. Que mi vocación es, dejémonos de joder de una vez por todas, el notariado. Es lo que me gusta, y tengo aptitudes para eso --o por lo menos algunas de las características de mi personalidad son compatibles con la profesión del escribano. Y que por lo tanto depende enteramente de mí seguirla o no.
. Que estoy solo porque quiero. No estoy dispuesto a ceder ni un poquito mi libertad e independencia. Hasta que aparezca ella, quien me vuele la peluca, y ahí cagamo la fruta. Se me van a ir todos los esquemas a la mierda y me voy a volver del todo psicótico.
. Que sigo en lucha constante con mi ego, viviendo con vergüenza mis logros y minimizándolos para no sentirme altanero o sobrador. Remarcándome sin embargo, una y otra vez, todas mis metidas de pata.
. Que soy capaz de ser feliz.
Pero pasó que el Dr. Mario Golder se murió, a fines de enero.
Me descolocó, bastante. Por un par de meses, hasta mi morboso inconsciente me consideró dado de alta. La realidad es que todavía no sé cómo elaborarlo...
Por lo pronto me conformo con sacarlo afuera.
H.